


Todos los ojos de la tierra se abren.
Todas las cosas nimias y con alas se buscan
en sus párpados suaves, en el viento que se insinúa
en su temblor.
Tú miras desde allá la loma que desciende
y el borde del agua, que rasga el horizonte.
Todos los ojos de la tierra se vuelven hacia adentro,
a la loma que asciende hacia la noche.
(Lisa Benjamenta)
Para tí que lees. Para tí, que posees una de esas cosas nimias con alas, llamada alma, que busca...
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